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domingo, 18 de diciembre de 2016

Desmentidos

Ser poeta no es 
ser el poema.

Un poeta no escribe
de todas sus mentiras,
ni todos sus poemas son verdad.

Puede expresar un árbol,
el ansia de una hoja,
el miedo tembloroso,

un pájaro sin rumbo,
el amor cuando anida,
una estampida con las alas rotas,

la tristeza,
la sonrisa del sur,
el desorden perfecto,

la libertad,
un viaje que no vuelve,

la vida,
la nada,

o aguaceros de lluvia en el desierto.

Pero un poeta
ni siempre se desnuda
ni siempre se disfraza.

Únicamente escribe de las cosas que ocurren
desde fuera hacia dentro
...o viceversa.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Érase una vez

No sé cómo llegar a la distancia,
cómo hacer para irme de esas manos
que retienen mi nombre
y acarician aún cada temblor
de mi piel frente al fuego
mientras sonaba música de Queen
debajo de una manta.

Pero tengo que irme
antes de que otra muerte me sorprenda
desnuda y vulnerable
ante una chimenea destemplada,
con resaca de whisky y de deseo,
de la que ya se fueron la princesa y el héroe.

Sé que tengo que irme y aun así
no sé cómo dejar de ver sus gestos,
el piercing de su pecho a contraluz
y la cerveza suave de sus párpados.

Cómo puedo olvidar su voz de cigarrillo
susurrándome sedas como flechas.

Tendré que camuflarme entre las rocas,
apagarme los ojos
y dejar de escuchar su palabra de tinta
que tatuaba infinitos
al final de mi espalda.

Los cuentos deberían tener final feliz,
pero tengo que irme.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Llorar

Sólo quiero llorar mientras dure la noche
y que el alba me traiga
una luna desierta donde poder dejar
mi corazón de lluvia.

Que se llenen mis venas de ríos desbordados,
que mis ojos naufraguen,
que las islas se inunden de derivas
y se derrumbe el árbol tembloroso
que habitaba en mitad de ningún sitio.

Mientras dure la noche lloraré
precipicios de mí
sin tregua y sin trinchera.

Tengo mares callados en la voz
y un derroche de sed en el silencio.

Soy un alma de agua
y la voy a llorar
mientras dure la noche.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Futurible

Una noche cualquiera no vendrás
a vagar por mi insomnio.

Dejaré tu memoria
en una habitación con vistas a las piedras
y no regresarás a esta añoranza
que apenas sobrevive
como un sábado pálido y minúsculo.

Te irás de las esperas,
de la luz intranquila de lo que no sucede,
del cajón sin cerrar
donde guardé un adiós desorientado.

Una noche cualquiera despertaré sin ti
cuando ya no me importe
que no exista el olvido.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Él (II)

Él nunca se separa de mis viajes
y cubre con el hueco de su mano
mi corazón creciente en su silencio.
"Él" - Mariví González (2014)

Él no quiere inundarte con su sed
ni ser el horizonte de tu orilla,
sólo pinta paisajes en el aire
para que los respires.

Te escribe en las pupilas
aromas de un lugar donde reinaba
la luz de una mujer que apenas reconoces.

-Él sí la ve, 
él es capaz de verte lo invisible.-

Y es extraño saber que eres su mundo,
que recorre tu espera y que se habita
con esa soledad que a ti te sobra.

No te pide el domingo de la piel
ni busca el verso amante de tu sur.

Él sabe dónde vive y sabe dónde mueres.

Sólo quiere abrazarte las caídas,
que olvides el regreso a tanta niebla
y que vuelen las alas de tu holgura.

Te regala su voz para que grites
y te entrega tu vida
con un ramo de estrofas.

jueves, 20 de octubre de 2016

Diferencias

Tú no hablas y yo
tengo la lengua llena de ventanas.

Y aunque los filos de noviembre vengan
a rasgar con su lluvia de almanaques
los verbos del pasado
no quebrarán la voz de lo posible.

No hace falta la hierba
para gritar paisajes que quepan en los ojos.

Pero tú
te estableces sin boca en rellanos perennes
como un ciego que nada se imagina.

El mío es otro idioma.
Mi idioma no se va cuando llega el silencio.

Poema fácil

Nada se olvida.

Llenaré este poema
con todas esas cosas que me diste.

O quizás
con las que no me diste.

No sé.

Tal vez sea mejor que no lo escriba,
al fin y al cabo son las mismas cosas.

O que sea un poema
que empiece y que termine
con la palabra nada.

lunes, 10 de octubre de 2016

Error

El error es quedarse dando vueltas
en el mismo lugar 
donde alguien nos perdió.

Y girar en el aire del destierro
y llenar con heridas las palabras
y gastar nuestras suelas
pisando los trayectos arrugados.

El error es dejar de ser quien eres,
es mirar con los ojos de los huérfanos
esperando que alguien
te quiera acariciar la inexistencia.

Es no hablar por el miedo a que no escuchen
y no dar por el miedo a que te rompan
sin pensar
que caminar desnudos
es la única forma de no perder el sur. 

El error es seguir bajo la escarcha
en el rincón de enero
donde alguien nos perdió.

Asombro

Volví a creer en Fénix y quise abrir ventanas
en mi jaula de púas.

Esperaba romperme una vez más
como un viejo espejismo,
y caer hacia dentro
cuando entraran los túneles.

Pero hoy no ha ocurrido, y por primera vez
la luz era diáfana 
y la vida era un pájaro.

Con la costumbre incrédula
rebusqué en las rendijas 
del silencio punzante,
en la sórdida fe de los añicos,
rebusqué en cicatrices de avisperos
y en los restos de pólvora.

Pero sólo veía
una anchura de aves
inundando de alas mis pestañas.

Después mi asombro murmuró memorias
de mi piel malgastada entre las rejas
y atravesé universos de cansancios
encerrados en huecos sin salida.

Volvió el vuelo del aire 
y ahora sólo escucho
un eco de albedrío tras las puertas abiertas,

y extrañamente lejos
tu voz sin decir nada.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Resta y sigue

Ya lo sabes:
no hay nadie al otro lado de la niebla
y es absurdo seguir buscando mariposas
en mayos imposibles.

Supongo que tus ganas de estar viva
impiden que renuncies,
o quizás
sabes que abrir los ojos
es tener que cerrar todas las puertas.

Por eso eres adicta a lo invisible,
a unas manos tendidas que no vienen
mientras tu corazón se desmenuza
en miles de palabras desahuciadas.

Por eso continúas
peinando decepciones con los versos
a pesar de que quieres que te abracen
cuando estás despeinada.

Finjes que no te importa pero tragas heridas
al replegar las velas
cuando te duele el viento que no sopla.

Supongo que tan sólo deseas ser amada,
aunque nunca haya nadie al otro lado
y tengas que morirte una vez más
al final de un poema.

jueves, 21 de julio de 2016

Algún día

Algún día seré
igual que un lunes de noviembre en Oslo.

No quiero ver crecer más cementerios
en mis ojos cansados de malgastar el brillo
de un sol que es invisible, 
de un sol que nada importa.

Estoy cerca de ser
únicamente el agua de la sangre,
una sangre incolora como tantas,

una rebelde más que se rindió
para sentirse a salvo bajo el frío.

Algún día
dejaré de soñar veranos de palabras,
de recibir migajas de retornos,
de hundir al corazón en cada charco.

Quiero abrazar distancias sin abrazar esperas
y acumular inviernos donde acumulo añicos
de primaveras rotas.

Algún día seré
la voz indiferente de una piedra.

domingo, 10 de julio de 2016

Incógnitas

Dónde estarás ahora que amanece 
y mis párpados son dos plumas dóciles

que ya no luchan por buscar resquicios
e instalan su mirada en lo visible.

En qué palabra honda
habrás depositado tu presente,
con qué sueño hablarás de despertares,
en qué milagro abrazarás la vida.

Dónde estarás ahora que anochece
y consigo dormirme en el misterio
donde yacen difuntas
las respuestas.

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Quizás no haya un final
al final de la búsqueda.

Y yo sigo intentando distinguir
las vías de los viajes,
aunque camine a tientas por universos mudos
como un pájaro solo y aturdido.

Son muy largos los túneles.

Demasiadas incógnitas
se acumulan igual que madrugadas
delante de mis ojos
mordiéndome la paz del equilibrio,

dejando al corazón
sobre el alambre líquido de la desesperanza.

Quizás no haya un final al final de la búsqueda
y no sé cómo hacer para rendirme.

Mi corazón no sabe anestesiarse. 

lunes, 20 de junio de 2016

Frente al miedo

Te aproximas
como un viento plomizo que amenaza
con desequilibrar a las palomas.

No dejaré que entres para arrasar suturas.

Porque ya no me cabe más lluvia en las pestañas
ni tengo más penumbra en los bolsillos
con que dar de comer a tu inclemencia.

Ya no tiembla mi voz ante tu aliento
ni puede tu veneno atar sus nudos
para apretar el aire.

Ya no puedes pisarme los caminos.

Mi cansancio es más fuerte que tus ansias.

jueves, 9 de junio de 2016

Cuando vengas

Cuando vengas
me encontrarás desnuda y sin rincones
con una sinfonía de abejas en el vientre.

Te hablaré del color de la saliva,
del vuelo de las jaulas,
del viento que penetra madrigueras,
del torrente de lluvia de una lumbre.      

Te contaré el secreto de mis dedos
a base de trazar
dibujos de mi piel en tus orígenes

y prenderé una antorcha en tu memoria
mientras lleno de ríos el tiempo de la sed.

Cuando vengas
me encontrarás como un paisaje virgen
sobre un lecho de pétalos abiertos.

lunes, 30 de mayo de 2016

Renacer

Se me había olvidado cómo huele una rosa.

Me estaba acostumbrando a husmear en las piedras
y a respirar el hielo de un silencio marchito
mientras me alimentaba con los huesos minúsculos
de la insignificancia.

Se me había olvidado la luz de los deseos,
el latido del sol,
sentir bajo los pies la tierra de septiembre
y agarrarme al impulso que ofrece la ternura.

No supe despedirme de la herida,
dejé que se infectara en el desierto
esperando curarla con ungüentos ficticios.

Me estaba acostumbrando a no empaparme
de una lluvia de viernes
y a no subirme al tren del renacer.

Se me había olvidado el sabor a dulzura
de una página en blanco.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Taquicardia

Mi pecho es un reloj adelantado,
un bullicio de agujas,
un seísmo en el núcleo de la sangre.

Lo noto en la garganta y en las piernas,
arrasando la voz y los caminos,
frenético e hiriente,
matándome deprisa sin matarme.

Mi pecho es un soldado en plena guerra,
el latido infinito de la prisa,
una estampida dentro de una jaula.

Me quema como un músculo de fuego,
devora los minutos a mordiscos
y acumula en su centro el ruido de un enjambre.

Mi pecho es un disparo que no acaba.                       

Que se atrasen las horas, que se curven las puntas,
que se aplaque la tierra.

Que se rinda el ejército, que el apremio se calme,
que se abra el candado.

Silencio.

Cesó la taquicardia.

jueves, 28 de abril de 2016

Sequía

No me quedan palabras en el cuerpo
ni poros en la voz.

Mis dedos no sirvieron
para trazar un sol sobre tu cumbre,
ni logró la sonrisa de mis muslos
curvar tus comisuras. 

Volqué todos los ríos en las piedras
igual que si existieran los milagros
y pudiera brotar
una brizna de hierba en su aridez.

Y ahora
soy un paisaje seco ante tus ojos,
el despropósito de un verso mudo,
los pies que no alcanzaron tu deriva.

Ahora me haces falta,
mientras estoy mojada de desiertos,

tan incongruente

como un pez en el aire que respira
bocanadas de lluvia.

martes, 12 de abril de 2016

Antes de irme

Todo está preparado.

Se ha vaciado hasta el fondo
mi caja de Pandora
y me ha dejado hueca de desórdenes.

He quemado mis ansias de esperarte
fumándome la piel de los andenes
igual que si aspirara cigarros sin después.

He logrado apagar
tu luz de mi mesilla
y han caído los párpados
de todos los insomnios.

Todo está preparado:
la papelera rota de poemas,
la frígida tersura de las sábanas
y el alma en un cajón lleno de polvo.

Me miro en el espejo antes de irme.

Me miro,
te veo.

No dejes que me vaya.