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viernes, 31 de mayo de 2019

Déjà vu

Mañana no veré cómo te vas.

Ya me olvidaste ayer
y el pasado es un niño
con los ojos hinchados.

Ya sé lo que es sentir el frío extremo
de la nada abundante que me das
tras tus besos urgentes.

Y no quiero volver a ser andén
de una estación sin trenes.

Por eso
me suicido en tu boca que se calla
las mentiras piadosas,
minimizo los rezos clandestinos,
me empeño en mi mitad más insensible
y esparzo la epidemia que mata las querencias.

Mañana no veré cómo me olvidas.

No quiero un déjà vu de la esperanza.

miércoles, 3 de abril de 2019

Bodegón

Mi nombre tiene un lucernario blanco,
un patio hecho de lluvia
y un rosal escondido.

Al lado del silencio hay un trastero
plagado de derrotas,
donde a veces se escucha
el ruido de la rabia contenida
arañando las puertas.

Pero existe también una antesala
con cientos de ventanas a estrenar,
un poema no escrito
y el olor del verano.

A la izquierda del tiempo
hay una chimenea
donde crepitan brasas de viejas soledades
que iluminan la sombra 
de una niña enmarcada en la repisa. 

Y al final del pasillo,
un par de habitaciones clausuradas
que encierran la memoria de lo que no ocurrió
y un puñado de muertes. 

Mi nombre es una casa con jardín
y un jardín con esquinas.

Encima de mi mesa siempre hay
un castillo de naipes.

Debajo de mi cama duerme el viento.