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sábado, 13 de agosto de 2016

Debí decirte

Debí decirte que el amor a veces
llora sobre la espalda de mis sombras
toda una lluvia de inquietud hambrienta
que inunda pensamientos.

Que a veces me pregunto cómo puedo vivir
cuando la soledad se vuelve frágil
y tú no me acaricias la rutina
como en ese trayecto en que tus dedos
borraban la agonía de mis ansias.

Que me caigo de mí si tú no me sujetas,
que me duele el temblor de la distancia
cuando huelo la piel de tu recuerdo,
y que muero en tu boca cada instante
si no besas la sed de tu presencia.

Debí decirte que me vuelvo breve,
un hueso de impotencia tembloroso,
una duda sangrando su desorden
cuando no estoy contigo.

Que soy una mujer en carne viva 
que se amolda a la vida entre tus brazos.

jueves, 21 de julio de 2016

Algún día

Algún día seré
igual que un lunes de noviembre en Oslo.

No quiero ver crecer más cementerios
en mis ojos cansados de malgastar el brillo
de un sol que es invisible, 
de un sol que nada importa.

Estoy cerca de ser
únicamente el agua de la sangre,
una sangre incolora como tantas,

otra cobarde más que se rindió
para sentirse a salvo bajo el frío.

Algún día
entregaré verdades vacías de verdades,
hablaré de la lluvia sin lloverme,
llenaré al silencio con silencio
y escribiré poemas que no serán poemas.

Dejaré de soñar veranos de palabras,
de recibir migajas de retornos,
de hundir al corazón en cada charco.

Dejaré de querer amar de nuevo.

Quiero abrazar distancias sin abrazar esperas
y acumular inviernos donde acumulo añicos
de primaveras rotas.

Algún día seré
la voz indiferente de una piedra.

domingo, 10 de julio de 2016

Incógnitas

Dónde estarás ahora que amanece 
y mis párpados son dos plumas dóciles
que ya no luchan por buscar resquicios
e instalan su mirada en lo visible.

En qué palabra honda
habrás depositado tu presente,
con qué sueño hablarás de despertares,
en qué milagro abrazarás la vida.

Dónde estarás ahora que anochece
y consigo dormirme en el misterio
donde yacen sin vida
las respuestas.

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Quizás no haya un final
al final de la búsqueda.

Y yo sigo intentando distinguir
las vías de los viajes,
aunque camine a tientas por universos mudos
como un pájaro solo y aturdido.

Son muy largos los túneles.

Demasiadas incógnitas
se acumulan igual que madrugadas
delante de mis ojos
mordiéndome la paz del equilibrio,

dejando al corazón
sobre el alambre líquido de la desesperanza.

Quizás no haya un final al final de la búsqueda
y no sé cómo hacer para rendirme.

Mi corazón no sabe anestesiarse. 

lunes, 20 de junio de 2016

Frente al miedo

Te aproximas
como un viento plomizo que amenaza
con desequilibrar a las palomas.

No dejaré que entres para arrasar suturas.

Porque ya no me cabe más lluvia en las pestañas
ni tengo más penumbra en los bolsillos
con que dar de comer a tu inclemencia.

Ya no tiembla mi voz ante tu aliento
ni puede tu veneno atar sus nudos
para apretar el aire.

Ya no puedes pisarme los caminos.

Mi cansancio es más fuerte que tus ansias.

jueves, 9 de junio de 2016

Cuando vengas

Cuando vengas
me encontrarás desnuda y sin rincones
con una sinfonía de abejas en el vientre.

Te hablaré del color de la saliva,
del vuelo de las jaulas,
del viento que penetra madrigueras,
del torrente de lluvia de una lumbre.      

Te contaré el secreto de mis dedos
a base de trazar
dibujos de mi piel en tus orígenes

y prenderé una antorcha en tu memoria
mientras lleno de ríos el tiempo de la sed.

Cuando vengas
me encontrarás como un paisaje virgen
sobre un lecho de pétalos abiertos.

lunes, 30 de mayo de 2016

Renacer

Se me había olvidado cómo huele una rosa.

Me estaba acostumbrando a husmear en las piedras
y a respirar el hielo de un silencio marchito
mientras me alimentaba con los huesos minúsculos
de la insignificancia.

Se me había olvidado la luz de los deseos,
el latido del sol,
sentir bajo los pies la tierra de septiembre
y agarrarme al impulso que ofrece la ternura.

No supe despedirme de la herida,
dejé que se infectara en el desierto
esperando curarla con ungüentos ficticios.

Me estaba acostumbrando a no empaparme
de una lluvia de viernes
y a no subirme al tren del renacer.

Se me había olvidado el sabor a dulzura
de una página en blanco.

viernes, 6 de mayo de 2016

Nostalgia

La nostalgia
se desliza en mis hombros sin permiso,
casi como una seda paulatina
que tiñe de colores agridulces
el uniforme gris de la cautela.

A lo lejos escucho cómo hablabas
de aquel vestido rojo
que ceñía la piel de los instintos
y que nunca llegaste a regalarme
porque entonces las horas abarcaban promesas
y el tiempo era una prórroga infinita.

Tengo un beso de lluvia en la memoria
en esta noche ocre
y poco a poco empiezan a borrarse
los suicidios del alma.

A lo lejos la arena huele a hierba.

Sacudo las cenizas del letargo
y abro por fin los ojos, imprudente,
para mirar de cerca a la añoranza.

La miro y lleva puesto aquel vestido rojo
El que nunca llegaste a regalarme.