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jueves, 20 de octubre de 2016

Diferencias

Tú no hablas y yo
tengo la lengua llena de ventanas.

Y aunque los filos de noviembre vengan
a rasgar con su lluvia de almanaques
los verbos del pasado
no quebrarán la voz de lo posible.

No hace falta la hierba
para gritar paisajes que quepan en los ojos.

Pero tú
te estableces sin boca en rellanos perennes
como un ciego que nada se imagina.

El mío es otro idioma.
Mi idioma no se va cuando llega el silencio.