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jueves, 20 de octubre de 2016

Diferencias

Tú no hablas y yo
tengo la lengua llena de ventanas.

Y aunque los filos de noviembre vengan
a rasgar con su lluvia de almanaques
los verbos del pasado
no quebrarán la voz de lo posible.

No hace falta la hierba
para gritar paisajes que quepan en los ojos.

Pero tú
te estableces sin boca en rellanos perennes
como un ciego que nada se imagina.

El mío es otro idioma.
Mi idioma no se va cuando llega el silencio.

Poema fácil

Nada se olvida.

Llenaré este poema
con todas esas cosas que me diste.

O quizás
con las que no me diste.

No sé.

Tal vez sea mejor que no lo escriba,
al fin y al cabo son las mismas cosas.

O que sea un poema
que empiece y que termine
con la palabra nada.

lunes, 10 de octubre de 2016

Error

El error es quedarse dando vueltas
en el mismo lugar 
donde alguien nos perdió.

Y girar en el aire del destierro
y llenar con heridas las palabras
y gastar nuestras suelas
pisando los trayectos arrugados.

El error es dejar de ser quien eres,
es mirar con los ojos de los huérfanos
esperando que alguien
te quiera acariciar la inexistencia.

Es no hablar por el miedo a que no escuchen
y no dar por el miedo a que te rompan
sin pensar
que caminar desnudos
es la única forma de no perder el sur. 

El error es seguir bajo la escarcha
en el rincón de enero
donde alguien nos perdió.

Asombro

Volví a creer en Fénix y quise abrir ventanas
en mi jaula de púas.

Esperaba romperme una vez más
como un viejo espejismo,
y caer hacia dentro
cuando entraran los túneles.

Pero hoy no ha ocurrido, y por primera vez
la luz era diáfana 
y la vida era un pájaro.

Con la costumbre incrédula
rebusqué en las rendijas 
del silencio punzante,
en la sórdida fe de los añicos,
rebusqué en cicatrices de avisperos
y en los restos de pólvora.

Pero sólo veía
una anchura de aves
inundando de alas mis pestañas.

Después mi asombro murmuró memorias
de mi piel malgastada entre las rejas
y atravesé universos de cansancios
encerrados en huecos sin salida.

Volvió el vuelo del aire 
y ahora sólo escucho
un eco de albedrío tras las puertas abiertas,

y extrañamente lejos
tu voz sin decir nada.